Pensamiento recurrente en cada fase de mi vida, el famoso “bien dijo mi mamá…”, acreditado a su sexto sentido materno.
De más joven tantas veces le ignoré las malas vibras de salidas, “amigos”, resoluciones de asuntos inmaduros en el momento. Con el orgullo que tenía nunca le pude decir “y bien que tenías razón”. Mas ahora, que he crecido como persona y el pensamiento es un cambio continúo que suelo notar al paso de lecciones que se presentan oportunas o inoportunas, me han formado a quien soy la yo de ahora.
Digo la yo de ahora porque ya fui muchas veces yo. Algunos se quedaron con la yo de hace años, algunos me conocen como la yo de ahora. Fui la fiestera, la hippie, la extravagante, la “subida”, la pesada y ahora no sabría decirles quien soy, pero se que soy mejor que todas esas yo de mi pasado.
A lo que viene, la yo de ahora tras experiencias que tuve, tengo y que van a venir, ya tomo en cuenta que mi primera consejera es mi mamá, la de las malas espinas y vibras raras, medio bruja ya pero de las buenas. La que me ha salvado de tragedias, así como me apoyó cuando no le hice caso a sus advertencias y terminé hasta abajo. No hay mejor palabra que la de tu mamá.
Por lo que el “bien me dijo mi mamá…” pasó de ser una frase de derrota, a una que me tomo de advertencia y me sale hasta que ya me salvé del asunto.
Por lo mismo hoy les digo y aconsejo, y se que me escucharé como sus papás, abuelos, o tíos pero a veces se tiene que escuchar de fuera para sentirlo dentro; escuchen y háganle caso a sus mamás para no terminar diciendo como línea de cierre el famoso “bien me dijo mi mamá…”.
Así como ojo de loca no se equivoca, el presentimiento materno siempre tiene acierto.
Y por eso hoy te digo mi vieja, por todas esas veces que no te escuché, bien que tenías razón…





